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De la crisis a la exclusión social: mirar con otros ojos

Hemos celebrado otra día más un interesante debate dentro del programa “Metiéndonos en jardines” en la sede de Izquierda Unida  de Valladolid sobre la exclusión social que padecen múltiples personas por efectos del sistema capitalista.

Tanto  Pedro Fuentes, miembro del equipo redactor del informe FOESSA, de Caritas española, como el párroco de la Iglesia de Santo Toribio del vallisoletano barrio de las Delicias, Antonio Verdugo, nos cuentan que la exclusión y la pobreza no son efectos de la crisis actual, sino del propio sistema que mantiene estructuras económicas y sociales que hacen que no sea posible revertir la situación de  pobreza de una capa de la sociedad, que ya no puede salir de ella.

En Castilla y León hay 400 mil personas en situación de exclusión social de las cuales 128 mil están en situación de exclusión social severa. Las políticas que se llevan a cabo  desde las autoridades no llegan a paliar el sufrimiento de estas personas y no ponen remedios realistas ni efectivos para que salgan de la situación de vulnerabilidad en la que están sumisas.


Pedro Fuentes nos informó de algunos datos que están elaborando sobre la exclusión social, que pronto darán a conocer.

Según estos datos, la población en general se ha visto afectada por la crisis, tanto es así que el 70% de las personas ha reducido su consumo energético, en el 40%  de los hogares alguien ha tenido que aceptar un trabajo mal pagado, el 6% de los hogares manifiesta que algún miembro de la familia ha marchado al extranjero en busca de empleo. Y a la pregunta sobre si la mejora de la economía, de la que habla el gobierno, ha llegado a sus hogares, el 74% de las familias considera que esa “mejoría” económica no la han notado.

Pedro considera que se está normalizando el discurso neoliberal, donde ya no sólo nos encontramos a los de arriba y los de abajo,  aparecen también  los que están dentro del sistema y los que excluidos de él, aquellos que no son necesarios en absoluto para el sistema económico actual.

Ante esta situación, la gente considera ahora que unirse es más útil para cambiar las cosas. Sólo votar no es una solución, es necesaria la vía colectiva de resolución de los problemas.

Antonio Verdugo en su exposición nos introdujo en su visión de los problemas, los que palpa todos los días en su barrio de las Delicias. Nos dejó claro que la pobreza se hereda y coincide con Pedro en que es el sistema social imperante quien mantiene esta injusticia.

Apela al rostro humano para mirar de otra manera a la injusticia de la exclusión social, ponerse en lugar del otro, advertir su dolor para intentar comprender su problemática, ésta es la primera base para su ayuda o solución.

Reflexiona sobre cómo la población no entiende adecuadamente la transformaciones que se dan es su entorno de convivencia, en las calles de los barrios o en la vida de vecindad.

Hay cambios sociales por la llegada de personas inmigrantes y nuevas realidades ante religiones diferentes lo que también crea miedo a lo desconocido. Por eso son necesarias políticas de tolerancia para afrontar  ese miedo con fraternidad y solidaridad y no con racismo o xenofobia.

La pobreza existía antes de que llegara esta crisis, lo que ocurre es que ésta agudiza los procesos de empobrecimiento y se amplía a nuevas capas de población que ahora tienen muchas dificultades. La desesperación ha llegado con la pérdida de las viviendas (desahucios), el paro, el trabajo precario, e inclusive se trabaja pero el salario no sirve para poder salir de la exclusión.

Se convive en infraviviendas, en las cuales hay humedades, o falta de los servicios básicos tales como el agua, la luz o el gas.

Las personas mayores se están viendo expulsados de sus lugares tradicionales, mientras los adolescentes crean su propio mundo fuera de cauces sociales de educación o formación y todo eso conlleva una sensación de abandono de la zona, de la vida de barrio más vecinal, más colaborativo.

Antonio sigue con su mirar de otra manera colocándose desde la parroquia a nivel de amigos o familiares que acompañan, para reivindicar a la vez que este problema hay que afrontarlo de manera integral. Se necesitan más apoyo desde los CEAS, más apoyo con trabajadores sociales y animadores de calle. Una interactuación con la escuela, la sanidad, la cultura, las políticas urbanísticas, la limpieza en el barrio, etc. Por ello demandan  políticas activas de vivienda de alquiler social, actuaciones en el espacio público urbano, pero sobre todo lo que demandan es que no se actúe en el cortoplacismo. El gasto público social debe tener la consideración de derecho inalienable.

Preguntados Pedro y Antonio sobre su opinión de lo que debería hacer un Ayuntamiento comprometido con los derechos de las personas, nos recuerdan la frase de José Ángel Cuerda, alcalde de Vitoria de 1979 a 1999, quien afirmaba que en temas de dignidad y justicia social “donde acaban mis competencias, empiezan mis incumbencias”.

Un reto fundamental para IU, como organización social y política, y para nuestros cargos públicos, que debe ayudarnos a caminar para construir una alternativa desde la izquierda transformadora que acabe con este modelo social que aboca a miles de personas a la exclusión.

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