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Movilidad: de lo particular a lo general: tres visiones

El martes 14 “nos metimos en los jardines de la movilidad”, un tema espinoso donde los haya, ya que, si a algo nos ha acostumbrado es a necesitar cada vez más de una movilidad motorizada, dependiente del vehículo privado y supeditando a él el resto de movilidades.

En estos últimos jardines pudimos ver tres visiones distintas sobre la movilidad, desde los esfuerzos de un barrio por conseguir mayores beneficios para la movilidad peatonal, hasta las ideas que comienzan a implantarse en otros lugares para echar de lado al vehículo privado.

Teresa Sánchez, de la Asociación de Vecinos Comuneros de la Vitoria, nos contó como seis colectivos y asociaciones se unieron en 2014 para, en un trabajo conjunto, conseguir mejoras para la movilidad peatonal. Un proyecto que ha dado sus pequeños frutos, con la consecución de dos nuevos pasos de peatones en zonas de acceso a colegios y un nuevo semáforo para regular la velocidad en el barrio.

El esfuerzo, la unión, la puesta en común de puntos negros y la coordinación ha permitido conseguir estos pequeños logros, aunque a partir de ahora, seguirán luchando por incentivar los desplazamientos y las zonas peatonales y arrinconar, cada vez más al coche.

Se trata, en mi opinión, de un pequeño logro, una victoria que puede parecer pírrica, pero que quizá sea el comienzo de algo más grande, algo que se pueda extender a otros barrios y que plantee que sean los propios vecinos los que lideren las acciones y reivindicaciones de cada zona.

Sara Vega, de Ecologistas en Acción, nos hizo una exposición de lo que está suponiendo PIMUSSVA, unas siglas con nombre tan rimbombante como Plan Integral de Movilidad Urbana, Sostenible y Segura de Valladolid, un proyecto que ha querido basarse en la participación ciudadana, aunque ésta ha sido, por decirlo de una manera suave, escasa y que tiene unos objetivos muy poco ambiciosos: reducción en poco más de un 2% del tráfico en coche privado, aumento en algo más de un 1% del transporte público y del transporte a pie. Unos objetivos que, a nada que nos llegue otra pequeña crisis, se cumplirán, sobre todo en el trasporte a pie.

La ponente, miembro también del Consejo de Movilidad del Ayuntamiento, echa de menos, al igual que el que esto suscribe, un plan más ambicioso que permita una reducción drástica del número de coches privados en el centro de la ciudad. En este apartado fue muy interesante la aportación de Javier Gutiérrez, quien considera que tanto este Plan de Movilidad como el anterior, podrían ser suscritos por cualquier Ayuntamiento, ya que son tan generalistas y bienintencionados que pueden ser “planes comodín”.

No obstante, el PIMUSSVA está condicionado al PGOU;  su revisión y aprobación puede condicionar cualquier plan de movilidad y hacer que esta sea más o menos sostenible.

Y por último, el tercer ponente nos explicó lo que se está cociendo en otras ciudades en el tema de movilidad. El colaborador de La Marea y redactor de Ciclosfera, Dani Cabezas, nos contó como ciudades como Oslo, Hamburgo o París, se plantean reducir drásticamente en algunos casos o completamente en otros, la entrada de coches privados de motor de explosión en el centro de las ciudades. Unos casi inmediatamente, otros con un plazo de tiempo más largo.

Dani Cabezas hizo una encendida defensa de la movilidad sostenible, aludiendo a datos inevitables: 7,000 muertos prematuros por contaminación al año; una contaminación causada en un alto porcentaje por las emisiones de los automóviles, pero que sería, en teoría, relativamente fácil de revertir. Según el Institituo para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), un 50 por ciento de los desplazamientos en coche son de menos de 3 km. Y un 10% de menos de 500 metros. La solución, en gran parte, está en manos de ciudadanos particulares ya anónimos que, con un cambio de hábitos conseguiría hacer mucho en este aspecto.

Y no menos interesantes fueron las intervenciones posteriores. Desde duras críticas al equipo de Gobierno municipal por su falta de acción, hasta la necesidad de plantear clara y contundemente medidas de desincentivación de uso del coche en la ciudad (no basta con poner la señal de 30). Pasando por una planificación más exhaustiva y contando con los agentes implicados de las medidas o proyectos a realizar. Como ejemplo, se puso el camino escolar del Colegio García Quintana; un proyecto que está fracasando por la falta de participación de los propios padres, o la adquisición de seis autobuses diésel para la flota de AUVASA, mientras el Ayuntamiento presume de vehículos ecológicos, de smart city y de ciudad verde
 

Carlos Méndez, (ex)periodista, ciclante urbano.

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