Izquierda Unida Valladolid - Ciudad

IU propone una reorganización del Área de Cultura que se vincula a Educación, se estructura por temas y se racionaliza con un plan general de cultura

El Grupo Municipal de Izquierda Unida ha presentado hoy en rueda de prensa una propuesta de reorganización general del Área de Cultura municipal, basada en tres ideas clave: vinculación a Educación, estructuración por temas y racionalización del programa de actividades mediante un Plan General de Cultura. Se trata de una propuesta que se llevó ayer como moción a la Junta de Portavoces para ser debatida en el Pleno municipal, pero que no se admitió por considerar que había exceso de asuntos y que debía respetarse la proporcionalidad por el número de concejales. Al no poder ser debatida en el Pleno, se ha enviado hoy mismo a la Comisión de Cultura, Bienestar Social y Participación, para su análisis. Si bien los debates de esta Comisión son, como los de casi todas las demás, prácticamente inexistentes.

 

ORIGEN. La actual organización del Área municipal de Cultura procede del año 1981, en que se creó la Fundación Municipal de Cultura, con la intención de llevar en ella “todos los servicios de competencia municipal relacionados con la promoción y fomento de la cultura y las artes”. Pero desde esa fecha, y especialmente en la primera década de 2000, se han ido creando una serie de espacios de gestión autónoma que han desvirtuado por completo la posible coherencia en las actuaciones culturales municipales.

 

MAL FUNCIONAMIENTO. En estos momentos puede decirse que el funcionamiento del Área de Cultura deja mucho que desear. Hay despilfarro de recursos(espacios infrautilizados, proyectos muy costosos a medio hacer –como los Talleres del Pinar-), disfuncionalidades (desorden, repeticiones, ausencias), caos organizativo (un ejemplo: la contratación del director artístico del Lava, que se hace desde el Teatro Calderón por medio de un patrocinio de Renault: ¿alguien lo entiende?), públicos desatendidos (jóvenes y adolescentes, áreas de la ciudad al margen de la programación cultural), falta de participación de amplios sectores culturales, oscurantismo, ausencia de cualquier debate y de toda autocrítica sobre organización del área, enorme carga de inercias, reparto discrecional de dinero, ayudas y subvenciones, favorecimiento de determinados intereses, penalización de la discrepancia cultural, imposición de un molde ideológico muy determinado (vinculado a la religión católica o a gustos y creencias particulares del equipo de gobierno), y utilización del programa como factor de prestigio del equipo de gobierno.

 

Es tan evidente la necesidad de replantear el Área que hasta el propio Grupo Municipal del Partido Popular lo llevaba en su programa electoral de 2011. Pero es tan escasa la capacidad de gestión y tantos los “reinos de taifas” constituidos que hasta ahora han sido incapaces de llevar a efecto no solo la reorganización general, sino ni siquiera una mínima racionalización de su funcionamiento.

 

NECESIDAD DE VINCULAR CULTURA A EDUCACIÓN. En IU planteamos la necesidad de desvincular la cultura del turismo y el comercio, y vincularla con educación. Una recomposición que tiene ventajas y evita algunos importantes inconvenientes. Pues así se prima la cultura real de la ciudadanía y la visión general de los valores ciudadanos, al tiempo que se puede mejorar la acción económica en su propio contexto, potenciando conexiones y evitando recelos, como los derivados del excesivo apoyo a determinados sectores. Por poner un ejemplo: es necesario potenciar los aspectos educativos de la cultura en los barrios (teatro en los colegios), y resulta incomprensible que no se quiera llevar la Semana de la Ciencia a los centros cívicos, por ejemplo.

 

PUNTO DE PARTIDA: NO INCREMENTAR COSTES. La propuesta de reorganización debe contar con los recursos de personal, medios, equipamiento y presupuesto actuales, sin incremento alguno.

 

NECESIDAD DE UNA VISIÓN GLOBAL. En cualquier caso parece imprescindible elaborar un plan general de la acción cultural de la ciudad. Muchas grandes ciudades lo tienen y no hay razón alguna para que aquí se actúe a la ocasión o según inercias, sin pensar y debatir racionalmente (y por escrito) posibles mejoras en función de unos objetivos determinados. Porque lo primero tendría que ser establecer con claridad los objetivos que se persiguen con la acción cultural. Se ha dicho (con razón) que la política cultural suele tener un enorme “déficit de objetivación” que ha de cubrirse con urgencia.

 

Objetivos explícitos, análisis de su cumplimiento en la actualidad, medios disponibles y posibilidades de acción a corto, medio y largo plazo, según análisis realistas. Con un programa general de actividades en el que al menos se debería incrementar (sin nuevo costo, únicamente mediante gestión, volvemos a decir) con alguna actividad de ciudad relevante, conforme a los objetivos planteados.

 

Un plan en el que se debería atender a las propuestas culturales de la Junta de Castilla y León en la ciudad, con visión también de lo previsto en los municipios del alfoz (¿no estamos en una “comunidad urbana”?), y buscando las mejores propuestas (¿por qué se ha negado el Patronato del Teatro Calderón a retransmitir óperas estableciendo acuerdos con teatros europeos o americanos?).

 

UNA ESTRUCTURA CLARA. En todo caso ha de ser una configuración administrativa y política clara y comprensible. En la organización política: el Concejal delegado y la creación de una Comisión de Educación, Deporte y Cultura, con competencias decisorias y de control, además de las propiamente informativas. Y se crearía también un Consejo de Cultura, con participación de entidades y personas relevantes. Por otro lado, constituir un equipo gestor de cultura con un director del área (máximo responsable dentro de la estructura ejecutiva), y una mesa de coordinación, con 14 secciones: 5 de educación y deporte; y 9 de cultura, según el esquema siguiente:

 

EDUCACIÓN Y DEPORTE

1. Sección de Educación (y gestión de los inmuebles vinculados).

2. Sección de Escuelas de Artes (y gestión del espacio que se designase al efecto).

3. Sección de Deportes (es la actual Fundación Municipal de Deportes; y gestión de los inmuebles vinculados).

4. Sección de Bibliotecas.

5. Sección de Archivo e historia (y gestión del edificio de archivo, Mediateca, Plan Memoria, relación con el Museo de la Ciudad; e inventario de las obras de arte municipales, aún por hacer).

 

CULTURA

1. Sección de Artes plásticas (con Museo Patio Herreriano y gestión de salas de exposiciones).

2. Sección de Artes escénicas (y gestión del Calderón; incluye TAC y espectáculos escénicos en Lava, teatro infantil, trabajos escénicos en centros escolares, etc.).

3. Sección Municipal de Ciencias (y gestión del Museo de la Ciencia).

4. Sección Municipal de Letras (y gestión de los espacios asociados, como la Casa de Zorrilla).

5. Sección de Innovación, pensamiento y creatividad (y gestión del Lava).

6. Sección de Ciudad educadora (oficina de patrimonio y paisaje, Plan Paisaje, arte público).

7. Sección de Cultura Audiovisual y Seminci (y audiovisuales).

8. Sección de Música.

9. Sección del Plan y Programa Mapamundi (y gestión del resto de los equipamientos, como los inmuebles de centros autogestionados).

 

Participaría, además, en el Centro de montajes e infraestructuras (montajes de calle y escénicos, no sólo de Cultura); en el Centro municipal de Diseño gráfico, publicaciones, imprenta y publicidad; en el Centro de estudios; y en el de control económico y jurídico. Todos ellos de carácter municipal, no exclusivos de esta área.

 

31 de octubre de 2014

Grupo Municipal de Izquierda Unida

 

ANEXO: MOCIÓN PRESENTADA AL PLENO DEL 4 DE NOVIEMBRE DE 2014, RETIRADA POR EL ALCALDE

 

 

AL AYUNTAMIENTO PLENO

 

MOCIÓN PARA LA REORGANIZACIÓN DEL ÁREA MUNICIPAL DE CULTURA

 

En el Área de Cultura, Comercio y Turismo se encuentran actualmente en una serie de órganos administrativos (Dirección y Secretaría Ejecutiva, Servicio de Comercio y Turismo y Centro de Programas de Publicaciones y Promoción del Libro), y un buen número de entes instrumentales vinculados a los anteriores: dos organismos autónomos (Fundación Municipal de Cultura –FMC y Seminci), cuatro fundaciones privadas de promoción municipal (Patio Herreriano, Teatro Calderón, Museo de la Ciencia y Casa de la India), una sociedad en la que es mayoritario el Ayuntamiento (Mixta para la Promoción del Turismo de Valladolid SL) y un consorcio (Mercado del Val).

 

La cultura, el comercio y el turismo

 

Este agregado de órganos administrativos es el fruto de muchos años de actividad municipal en que se han ido incorporando progresivamente elementos nuevos, con distintos planteamientos, y que han acabado por crear un espacio un tanto confuso y disfuncional en el que conviene poner orden. Cabe recordar que la Fundación Municipal de Cultura se creó en 1981 precisamente para la gestión “de todos los servicios de competencia municipal relacionados con la promoción y fomento de la cultura y las artes”.

 

Sin embargo en los últimos tres lustros se han ido incorporando elementos que funcionan de forma autónoma respecto de la FMC, con objetivos específicos. La Semana de Cine comenzó hace 59 años; pero la “Fundación Pública Municipal de la Semana Internacional de Cine de Valladolid y de la Expansión de la Cultura de la Imagen” es muy posterior. Tiene por finalidad realizar un certamen o exhibición anual cinematográfica y la “expansión de la cultura de la imagen”. La Fundación Museo Patio Herreriano se creó en 2000 para “gestionar y recabar los recursos necesarios” para “actividades de creación, conservación, estudio y difusión del arte contemporáneo (…) potenciando asimismo su presencia en los ámbitos nacional e internacional de la cultura contemporánea”. La Fundación Teatro Calderón data de 2001, y su objetivo es la promoción artes teatrales, musicales, líricas, coreográficas y escénicas. La Fundación Museo de la Ciencia se constituye en 2003 y tiene como finalidad general fomentar la cultura científica y tecnológica. La Fundación Casa de la India es de 2003, y tiene como finalidad general la creación de un centro de proyección y divulgación de la cultura de la India desde Valladolid. La Sociedad Mixta para la Promoción del Turismo de Valladolid SL nace en 2009, desarrolla funciones de gestión de servicios e infraestructuras turísticas públicas, promoción del turismo como recurso económico, y prestación de servicios turísticos directos a empresas y particulares. Y el Consorcio del Mercado del Val, por último, fue creado en 2012 para la rehabilitación, gobierno y gestión integral del Mercado del Val. Un simple vistazo a los objetivos ya anuncia la posibilidad de conflictos entre entidades, y la más que probable repetición de objetivos y disfuncionalidades.

 

Pero no sólo pueden darse reiteraciones y conflictos funcionales. Pues también se promueven, con la organización actual, vinculaciones extrañas. Y así la sociedad y el consorcio, al igual que el Servicio de Comercio y Turismo, podrían estar integradas, con ventaja, en el área municipal que se encargase de la promoción económica. Es sabido que una excesiva interrelación entre el turismo y la cultura puede acabar siendo muy problemática, puede acabar desvirtuando el sentido mismo de la cultura urbana. Y enfatizar en exceso la conexión de comercio y cultura resulta también extraño y problemático, pues el comercio es una actividad urbana que se considera “fundamento de la ciudadanía”, cuyo papel primero es el de aprovisionamiento de bienes de consumo cotidiano, pero también “de animación del espacio público, creación de momentos y lugares relacionales y securizantes y una forma significativa de marcar diferencialmente el territorio. El comercio de un perfil propio a la calle y al barrio” (J. Borja). Es decir, tiene un papel esencial respecto a los residentes, al vecindario, que puede cuestionarse o incluso perderse si se entrega al turismo.

 

Obviamente hay relación entre ambos términos, como también los hay entre vivienda y cultura, urbanismo y cultura, medio ambiente y cultura, innovación y cultura, información y cultura, derechos y cultura, gobernanza y cultura, etc. Pero no parece haber razón especial ninguna para llevar a Cultura algunos de los aspectos fundamentales de la economía urbana (comercio y turismo) y no hacerlo con otros. Más aún: los conflictos entre el turismo descontrolado y el pequeño comercio, o la mercantilización de la cultura y el riesgo de monopolización del espacio público por el turismo son cada día más acuciantes, y deberíamos actuar con prudencia, también en lo que tenga que ver con la organización administrativa (ver, por ejemplo, artículos de Jordi Borja, “Comercio, ciudad y cultura, o como el urbanismo especulativo degrada la ciudad y empobrece a la ciudadanía”, o el documental “Bye, bye, Barcelona”).

 

La cultura y la educación

 

Por otra parte se echa de menos en la organización actual del Área de Cultura una vinculación más estrecha con Educación. Ahí sí que los vínculos parecen determinantes, y sin embargo en el actual organigrama del Ayuntamiento se desprecian. Incluso habría que considerar oportuna la relación de ambas áreas, educación y cultura, con el deporte, especialmente en lo que se refiere al deporte escolar y al deporte básico.

 

Para repensar este funcionamiento del Área no está de más recordar los artículos relacionados con educación y cultura de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Leemos en el artículo 26.1 que “toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”. Y en el punto 2 del mismo artículo: "La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”. Por último, en el artículo 27.1 se establece que “toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad”, y especialmente “al goce de las artes”.

Dicho en pocas palabras, y si queremos atender a estas definiciones, en esta área nos deberíamos preguntar cuál podría ser la acción pública municipal que garantizase a toda la población medios para intentar descubrir el sentido de la vida y la justicia (educación), para hacerse con las habilidades intelectuales necesarias en nuestros días (formación), conseguir el bienestar del cuerpo (deporte) y acercarnos al trato con la belleza (cultura). Es decir, (casi) todo lo relacionado con la condición física e intelectual de los ciudadanos y ciudadanas que puede plantearse desde la administración pública.

 

En este sentido llama la atención que ahora en Valladolid las competencias relacionadas con esa “condición física e intelectual” están distribuidas entre cuatro concejalías. Deporte en Hacienda, de forma incomprensible. Cultura volcada especialmente hacia la hostelería y el turismo. Y Educación, que se reparte entre Participación y Bienestar Social. Una distribución que no parece tener mucho sentido.

 

Porque además las vinculaciones entre esas áreas son escasas. Las relaciones que se plantean entre educación y deportes se centran en el deporte escolar. Pero las que hay entre ambas áreas y el área de cultura son mínimas. La relación entre Cultura y Educación es instrumental. En Cultura se ve la Educación exclusivamente como una actividad más, entre todas las que gestiona la FMC, sin preeminencia alguna. En la web de la FMC se lee lo siguiente: “Si la actividad en Valladolid es formativa, aquí puedes conocer toda la oferta formativa que ofrece la ciudad. Tendrás información sobre: talleres de arte, cursos o actividades diversas”; y se hace una referencia a las bibliotecas y a los cursos de español para extranjeros. No hay más. Respecto al Deporte, en Cultura se dice lo siguiente: “Las incontables zonas verdes de Valladolid convierten a la ciudad en un paisaje amable y apto para realizar cualquier deporte al aire libre. Pero, si tu inquietud va más allá, los diferentes centros y clubesdeportivos repartidos por toda la capital, te abrirán sus puertas para acogerte en sus diversas actividades, para tomar parte en competiciones de base o para rivalizar en el deporte de élite”.

 

Competencias municipales sobre cultura

 

En las últimas décadas los municipios han jugado un papel esencial en materia de cultura. Archivos, bibliotecas, museos y colecciones, patrimonio histórico, proyectos culturales, promoción cultural, paisaje urbano, deportes, etc. Se encuentran entre las competencias municipales. Pero algunas de esas competencias se han asumido con cierto desorden. Y así, aunque lo hemos reclamado en varias ocasiones (empezando en el mismo mes de julio de 2011, en el Pleno municipal) nunca se ha debatido suficientemente sobre la relación entre objetivos explícitos y realizaciones y organización del área.

 

Las memorias políticas de las tres áreas en cuestión son ilustrativas del desapego de cada una de ellas de todo lo demás. En Educación, por ejemplo (Programa 320.1, Memoria de 2013), se habla únicamente de “consolidación de programas formativos (Escuela de Música, Aulas creativas…), Plan de lectura”. Y se acabó. En Deporte (Programa 920.9) se plantean los objetivos de “impulso al deporte de élite, e impulso al deporte de base y ciudadano, a través de la FMD”. Y también se dice que se trata “de estimular la práctica general del deporte en los ciudadanos”. Punto. En Cultura la memoria es algo más extensa. En la memoria de presupuestos de 2013, por ejemplo, después de enumerar las “competencias y servicios” que tiene el área habla de la existencia de “numerosas instituciones públicas y privadas que actúan en el campo de la Cultura, constituyendo un signo vivo del dinamismo de nuestra ciudad”, y se propone fomentar “la existencia” de esas instituciones. Se plantea la “promoción de dotaciones de interés cultural y turístico” (con un lugar central para los “talleres del Pinar” y el ascensor de la catedral). Y dice que promoverá la creación literaria, la actividad editorial y “la difusión de autores y temas relacionados con Valladolid”.

 

Un esfuerzo de objetivación: definir objetivos

 

Desde hace un tiempo no tiene buena prensa la política cultural. Se considera con frecuencia oscurantista. Se ha dicho, por ejemplo, que “la política cultural arrastra un extraordinario déficit de objetivación como ninguna otra política de gobierno. Es el marco de la relación entre poder y cultura, una relación cargada de inercias y connotaciones que ha dado lugar a múltiples derivas”. Unas palabras en las que se acusa a la política cultural de verse, con frecuencia, reducida “a mero factor de prestigio del poder establecido”; de constituirse muchas veces como “repartidora discrecional de dinero, para la compra de adhesiones y silencios, para la penalización de la discrepancia cultural, para la imposición, en suma, de un modelo cultural preestablecido, de un molde ideológico”; y de reducirse a la “arbitrariedad, como vehículo del capricho o del despotismo elitista del mandarín de turno”.

 

Hoy por hoy en las tres áreas citadas se desarrolla una programación que podríamos denominar acumulativa. Hacer cosas, muchas, pero desagregadas, sin que pueda advertirse en ellas su contribución, si es que la hubiese, a alguna finalidad más general. Y para una administración pública que gestiona fondos públicos no debería ser suficiente. Una cita muy conocida y repetida de Montaigne recuerda que “el niño no es una botella que haya que llenar, sino un fuego que hay que encender”. Y de la misma forma (si se nos permite el símil, un poco forzado, es cierto), el programa cultural no debería verse tampoco como una acumulación inconexa de piezas o programas dirigidos a colmar un espacio administrativo.

 

Sin embargo, en Valladolid no parece haber en esta área objetivo alguno fuerte, con sentido, más allá de llenar la botella como sea. Colecciones de nombres que se agregan como en la guía telefónica. Y sin embargo lo primordial debería ser, desde un planteamiento educativo, abrir el apetito cognoscitivo, no saturar de cualquier manera.

 

Pensamos que un asunto básico, inicial, crítico, debería ser la definición de lo que queremos con la educación, desde la posición municipal. Poner de nuevo el centro en la educación (aunque la competencia básica esté en la Junta). Y a partir de ahí fijar el papel del deporte y la cultura. Estas dos últimas áreas no se reducen a la primera, pero la educación (en nuestro criterio) manda. Debería mandar. Hay, sin duda, otros objetivos en cada una de esas áreas, pero los críticos habrían de ser los que se establezcan para la política educativa. Y el tema básico sería favorecer toda la educación, la formal y la informal, estimulando el desarrollo de la conciencia, la razón y la inteligencia de cada educando para un mejor vivir en sociedad. Lo que supone, por cierto, defender a ultranza un sistema público de enseñanza que vaya desde la educación infantil hasta la universitaria y que comprenda también la formación para el empleo y la formación continua, asegurando así una educación de calidad para todos y todas en condiciones de igualdad.

 

El deporte debería, en principio, contribuir a esa misma tarea. Y entre los objetivos primeros de la política cultural municipal deberían figurar igualmente los de “encender el fuego” (de Montaigne), fomentar las pasiones intelectuales, aprender a disfrutar con los mejores logros intelectuales. Ése sería el tema.

 

Un problema de la cultura es siempre su definición. Según Cornelius Castoriadis puede entenderse por cultura “todo aquello que, perteneciendo al dominio público de una sociedad, excede lo meramente funcional o instrumental y presenta una dimensión invisible, o mejor, imperceptible, positivamente asumida por los individuos de esta sociedad”. Sutilezas que, en cualquier caso, “presuponen la autonomía de los individuos”. Casi imperceptibles, pero que, haciéndote más agradable la vida, te dan mayor autonomía (otra vez a vueltas con la libertad); y también el sentimiento de que no estás completamente solo. Un empeño de “dar forma al Caos” (“tal vez, la mejor definición de la cultura”, sostiene el mismo Castoriadis).

 

Algunos posibles objetivos

 

Señalaremos a continuación diez objetivos para la educación, el deporte y la cultura, que nos permitan trabar un debate. No tienen por qué ser solo esos. Pueden también jerarquizarse. Y su definición precisa y completa debería trabajarse con los demás agentes implicados. Pero es necesario enunciarlos. 1º. Ayudar a entender el mundo. Que se conozca lo que se pensó e hizo, lo que se piensa y hace. Por aquí y por allá. Lo que constituye la civilización. Y en consecuencia, construir escuelas, archivos y bibliotecas. Y cuidarlas. . Contribuir a la cohesión y favorecer el cambio social. Aprender, por tanto, a ser humano. Adquirir hábitos y recursos, y el aprecio racional por los valores que permiten convivir juntos y trabajar por eliminar las desigualdades de origen. . Promover la creación y la investigación formal, a hacer saber que el deseo y el proyecto constituyen el dinamismo social. Promover la exploración de nuevos estratos de lo sensible que pongan en cuestión en cada momento el sentido establecido, creando nuevas formas que lo extrañen. . Generar actividad económica y empleo. Formación para el empleo. 5º. Forjar identidades públicas, no basadas en antagonismos. Conservar la historia (científicamente), fomentar un estilo amable, valores y actitudes (“todo está lleno de dioses”). 6º. Gestión pública del miedo. Contra los miedos infundados, pero interesados; y a favor de la prevención de otros poco advertidos. . Cuerpo y mente en forma, fomento del deporte. 8º. Ofrecer ocupaciones para el tiempo de ocio en un entorno tranquilo, tanto en el mundo de las redes como en el de las estructuras, defendiéndose de la obsolescencia acelerada de los productos culturales. 9º. Promover la catarsis y celebrar la vida en común. 10º. Promover individuos libres, favorecer la emancipación. Sin libre acceso a la cultura y a los medios de comunicación, el ser humano no es ni será libre. Una ciudadanía sin cultura es fácilmente manipulable. Por ello es esencial garantizar el pluralismo y el libre acceso a la cultura.

 

NO SÓLO EL PATRÓN ORO. Es necesario (imperativo, podría decirse) enumerar los objetivos. Que no pueden ser infinitos (uno por actividad, o múltiples en cada caso, de manera que no se pueda discernir lo que interesa de lo que distrae), ni menos aún reducirse a uno solo: al patrón oro. A veces Según suele explicar la concejala de Cultura, basta con que una actividad atraiga a gente, que deje sus correspondientes 20, 40 ó 50 euros/día, para que esté justificada. Pero hay decisiones para las que no basta “calcular”, sino que se deben “razonar”. Hay recompensas cívicas que no se cumplen con ingresos, sino que apuntan a otros supremos placeres, de otro tipo (incluso afectivos o estéticos). Imposibles de calcular.

 

Un síntoma del caos: el Entremés

 

El Boletín “Entremés”, que la FMC del Ayuntamiento de Valladolid edita con periodicidad mensual (o bimensual), y su difícil lectura puede dar una idea del confuso panoramaza cultural de nuestro Ayuntamiento. Por de pronto, es necesario definir con claridad a quién va dirigido. También hemos hablado en alguna ocasión anterior de aspectos de la publicación relacionados con las fechas y periodicidad, el ámbito, los costes, etc. Pero sobre todo nos interesa ahora destacar la necesidad de estructuración de los contenidos, claramente mejorable. De hecho, la organización que presenta está fundada en la agregación de múltiples informaciones de distintos centros, sin más. Ni se organiza por temas ni por fechas. Es francamente difícil encontrar lo que se busca. Decíamos hace unos meses que “hay una evidente falta de tensión en toda la publicación. Es un “recorta y pega” de lo que se envía desde distintos despachos”.

 

Maneras de hacer mundos

 

Según creemos, por tanto, parece necesario hacer un esfuerzo de reorganización en el mundo municipal de la educación/cultura. ¿Cómo plantearlo? Hay un viejo libro (de 1978) de Nelson Goodman, Maneras de hacer mundos, que Ilustra sobre los procesos que entran a formar parte de la construcción de un mundo: componer, ponderar, ordenar, seleccionar y complementar. En primer lugar, “hacer mundos consiste en gran parte, aunque no sólo, tanto en separar como en conjuntar”, reunir “bajo un único nombre propio” sucesos y actividades diferentes, incluso “entidades misceláneas” para hacerlo manejable. Pensamos que la composición de los “sucesos y actividades” de educación, deporte y cultura es pertinente a los objetivos que se persiguen. Como también lo es “ponderar”. Es decir, discutir sobre “los diversos énfasis o acentos” que se vayan a poner. Y aquí debemos señalar que nuestro mundo acentúa lo público y el objetivo social. Igualmente tenemos que ordenar. Señalando las secuencias, los “diferentes sistemas constructivos” empleados.

 

Y al formular (“hacer”) un mundo nuevo (como pretendemos) “a partir de otros mundos suelen intervenir también amplios procesos de eliminación y de complementación, de extirpación efectiva de vieja estofa y de aportación de nuevo material”. Y como lo que tenemos aquí es solo algo tentativo, debemos trabajar con cierta humildad. Y precisamente, hablando de educación y cultura, viene al caso la prevención de Steiner sobre “el empeño en tener razón”.

 

TRES MANERAS DE HACER MUNDOS, UNA POR CADA SUBÁREA.Aunque educación, deporte y cultura deben integrarse en un área única, pensamos que operativamente deberían mantenerse cada una de las tres áreas con entidad propia (como subáreas, si se quiere denominar así). Tres ámbitos que también nos van a servir para explicar la situación del conjunto educación-deporte-cultura en este documento. Pero en cada caso vamos a organizar la explicación del “mundo” o los mundos vinculados a cada una de esas áreas en un aspecto distinto: la educación en los objetivos, el deporte en los espacios, la cultura en las actividades. Pero todos (al menos así lo intentaremos) íntimamente relacionados.

 

Los elementos con los que podremos actuar se refieren, además de a los objetivos específicos, a equipamientos, estructura administrativa e institucional, planes, programas y recursos.

 

EQUIPAMIENTOS. En esta área educativa-deportiva-cultural se concentran la mayor parte de los equipamientos municipales. La suma de los inmuebles escolares, deportivos y culturales copa un porcentaje altísimo del total del patrimonio municipal en uso. Los equipamientos son muy diversos. Por de pronto las escuelas y las innumerables pistas, pabellones e inmuebles deportivos. También las casas de Zorrilla y Revilla; los museos, las salas exposiciones, el Teatro Calderón, el Lava. Aparte de la redonda Cúpula del Milenio (pues aunque formalmente corresponda a la concejalía de M. Sánchez, la mayor parte de lo que se programa en ella es de Cultura). Si atendemos a las actividades que se desarrollan en esos equipamientos y las que requieren las tres áreas que tratamos aquí, debe convenirse en que una política integrada de tales inmuebles sería muy beneficiosa.

 

DATOS DE PRESUPUESTO Y PERSONAL. En Educación, el programa que incluía obras y escuela de música alcanzaba los 11,2 millones en 2010; pero ya en 2013 había bajado a los 5,7 millones. Bibliotecas se lleva en torno a 1,5 millones. En Deportes el presupuesto total es de 8,7 millones (de ellos unos 7 se van a la FMD). En el programa de Educación hay asignadas 79 personas; y en el programa de Bibliotecas, otras 34. En Deportes los gastos de personal ascienden a 4,55 millones de euros (en 2013). Suman 24 funcionarios y 94 laborales; total: 118 personas. En Cultura trabajan 38 personas; aparte de los que lo hacen en las fundaciones de Patio Herreriano, Museo de la Ciencia, Teatro Calderón (5 personas asalariadas y 25 con contrato de servicios); Sociedad de Turismo, etc. (En la FMC: 25 personas -13 funcionarios y 12 laborales-; en la Casa Consistorial: 13 personas, todas funcionarias).

 

Podemos estimar el global de los recursos con que cuenta el Ayuntamiento para estas áreas. Primero hablemos del presupuesto general. En total venimos contando con algo más de 34 millones de euros anuales. Y también hablamos de un total de unos 300 trabajadores en las tres áreas.

 

ESTRUCTURA ADMINISTRATIVA E INSTITUCIONAL. La estructura institucional y administrativa es complejísima. No tanto en el ámbito escolar (repartido entre varias áreas pero, con todo, administrativamente sencillo y fácil de reconducir, ya que no hay más que un solo servicio de educación, dependiente de Participación). O en el de Deportes (concentrada en la Fundación M. de Deportes). La máxima complicación está en Cultura, con las fundaciones y un área administrativa. La coordinación dentro de esa amalgama de Cultura es manifiestamente insuficiente. Está en proceso de reorganización, pero a día de hoy nada se ha presentado de una posible nueva estructura de funcionamiento del Área, lo que no deja de ser el reconocimiento de carencias y problemas.

 

El esquema institucional y administrativo es el más complejo del Ayuntamiento. Las relaciones internas no son claras y pueden dar lugar a problemas. Se firman múltiples convenios con empresas privadas (especialmente llamativos los de algunos conciertos). Aparte hay que contar con los organismos rectores de cada espacio (aunque en algunos coincida el gerente). El funcionamiento del Lava también es fruto de problemas, ya que, por ejemplo, el trabajo de su director artístico ha llegado a depender de un convenio firmado con Renault… ¡para el Teatro Calderón! La concejala ha explicado que los responsables de todos estos organismos se reúnen con frecuencia para establecer algún tipo de coordinación. No lo dudamos, pero los resultados no son suficientemente aceptables. Las reiteraciones o desconexiones parecen evidentes en numerosas ocasiones.

 

PLAN O PLANES. No se lleva a cabo ningún plan global de Cultura. En Deportes hay un documento que lleva el nombre de “Plan”. En Educación, no. Y en Cultura tampoco. Lo hay en Turismo, pero no en Cultura. Y sin embargo habría que elaborar informes y planes en esas materias. Aunque en Cultura haya personas que trabajan específicamente para elaborar estudios y se dedique un presupuesto muy significativo para ese mismo objetivo (más de 70.000 euros anuales), lo cierto es que se dirige a la elaboración de encuestas y no se realiza ningún informe global ni plan general de cultura, como los hay en otras ciudades.

 

PROGRAMAS. Si se analizan los documentos presupuestarios puede observarse que, en lo que se refiere a Cultura, en el Ayuntamiento se concentra la actividad de estas áreas en muy pocos programas. El de la concejalía: “Coordinación de Políticas Culturales”; y los de la FMC y la Seminci. En ninguno de esos documentos se lee ni una sola referencia a educación o a participación. Son mundos separados.

 

Planes culturales, como en Madrid o Barcelona

 

Lo cierto es que las principales ciudades disponen de análisis generales del funcionamiento de la política cultural llevada a cabo, propuestas globales y en algún caso un Plan completo para varios años. Barcelona cuenta con un Programa Estrategic Cultural 2011-2015. Y Madrid con su propio Plan Estratégico de Cultura del Ayuntamiento de Madrid 2012-2015. En nuestro criterio habría que tener en cuenta algunas cuestiones al replantear con carácter general las propuestas culturales municipales. La primera, el evidente interés público de la planificación: obliga a argumentar las propuestas, marcar preferencias, un orden, unos plazos, estimar los costes.

 

La segunda, atender de forma prioritaria a facilitar el acceso universal a la cultura. El acceso físico, pero también el económico. Se trata de algo que ya ha planteado IU en octubre de 2013, en relación con el acceso a las actividades culturales municipales de las personas desempleadas. Pues aunque hay varias actividades que si bien establecen descuentos para escolares, personas universitarias, mayores de 65 años, familias numerosas o para grupos, como es el caso del Museo Casa Colón o del Toro, carecen de tarifas diferentes para personas desempleadas. Las actividades del Teatro Calderón y del Lava Teatro cuentan con una única tarifa aplicable a cualquier ciudadano o ciudadana. Y por otro lado, los números de teléfono para la concertación de visitas guiadas a diferentes museos y la reserva de entradas de espectáculos son de alta tarificación ya que cuentan con el prefijo 902. Desde el equipo de gobierno se comprometieron a estudiar la propuesta, pero no se ha hecho nada.

 

La tercera, de carácter más general, el propósito de la universalidad del programa, de perseguir una cierta tranquilidad, de vincularlo a grupos y repartirlo por los distintos lugares. Universalidad, intentando ofrecer un panorama poliédrico, múltiple, omnívoro, abierto, de lo que haya. De ahí el nombre: mapamundi. Sin la ansiedad de la obsolescencia, de la elección permanente (y tramposa, en ocasiones). Para ello, promover debates (en centros, pero también en la red) “en defensa propia”. Grupos y lugares. Recorrer la ciudad y atender a los grupos existentes (por eso mapamundi). Hacer algo de frente al individualismo rampante. Y la cuarta, atender tanto a las políticas generales como a las “micropolíticas” (este mapamundi). A las grandes apuestas como a las pequeñas decisiones.

 

Programa general de cultura municipal

 

Hoy se aplica un programa de actividades culturales que no se presenta nunca como programa general, conjunto. Y las declaraciones que suelen hacer el alcalde y la concejala de Cultura tienden a presentar como cerrada esa discusión: todo está bien. Si accedemos a la web de la FMC vemos cómo se exponen las “actividades y programas culturales” que lleva a cabo, la “programación ordinaria de actividades y otros eventos culturales organizados por la FMC”. Que se resumen en los siguientes apartados: Artes Escénicas,Artes Plásticas, Música, Festejos, Programación Casa Revilla y “Otras Actividades Culturalesque directamente o en colaboración con otras instituciones complementan la programación de la FMC”. Estas últimas se refieren a lo siguiente: Concurso de Pintura Rápida San Pedro Regalado, Centro de Estudios de América, Mercado de Pintura y Flores, Actuaciones de Artistas Locales en Centros Cívicos, Jornadas fotográficas "Ciudad de Valladolid" y Concurso de Cerámica "Ciudad de Valladolid". No hay en toda la web ningún apartado mejor para hacer una síntesis de la política cultural municipal. Y ahí vemos: Nada de letras. Nada de ciencia. No se habla de los museos (son mundo aparte). No se habla del Lava.

 

Habría que intentar llevar a cabo un gran programa cultural de la ciudad, que recogiese propuestas de distintos ámbitos, tuviese coherencia interna y visión de conjunto. Integrado con Educación y Deporte, pero con entidad y fuerza propias. Lo denominamos Mapamundi porquela cultura es siempre diversa y se manifiesta en una serie de mundos. Pocas imágenes tan sugerentes como los mapamundis, que apuntan a lugares lejanos. ¿Cómo hacer atractivos aquí esos mundos? ¿Cómo congregar los mundos que en nuestra ciudad conviven? Sería necesario implementar algún nuevo programa que tendiese a cubrir esos huecos que acabamos de comentar.

 

Organización temática

 

Proponemos estructurar ese programa general en los siguientes apartados:

 

EDUCACIÓN

 

1. Ciudad Educadora

2. Aprender a hablar: escuelas infantiles

3. Aprender a leer: colegios

4. Aprender a crear: escuelas de artes

5. Aprender otras lenguas: talleres de idiomas

6. Volver a aprender: educación de adultos

 

DEPORTE

 

7. Deporte de base

8. Deporte escolar

9. Deporte de élite

 

CULTURA

 

10. Programa de actividades: Mapamundi

11. Territorio del teatro y las artes escénicas

12. Territorio de las artes plásticas

13. Territorio de la ciencia

14. Territorio de las letras

15. Territorio de la fiesta

16. El océano de la música

17. La magia de la ciudad. Eventos.

 

Proponemos, por tanto, ordenar de forma sencilla los diferentes apartados del área. Partiendo de lo que ahora se viene haciendo. Algunas áreas habría que intensificar, e incluso promover un elemento nuevo del programa, un conjunto de actividades menores (“micropolíticas culturales”) que se incorporaría al panorama actual de la cultura municipal: el Mapamundi. Francisco Jarauta ha definido bien un planteamiento semejante en un texto que ha tenido notable difusión sobre “La situación de las artes”: “Se trata de trazar proyectos de acuerdo a micropolíticas que permitan individuar e intervenir en lugares y situaciones concretas, un barrio, una escuela, un hospital..., marcadas por su especificidad y en los que la dimensión social resulta fundamental”.

 

Posible estructura administrativa

 

Y así llegamos al objeto de esta moción. ¿Cuál podría ser una buena estructura administrativa para gestionar bien el programa antedicho, con los recursos humanos y materiales existentes actualmente? Pensamos que ha de tener una visión global, que lleve a una mejor rentabilización de los recursos. Podría tener la siguiente configuración.

 

ORGANIZACIÓN POLÍTICA. Con tres instituciones. Una dirección política constituida por el Concejal delegado y la Comisión de Educación, Deporte y Cultura. Esta última asumiría competencias decisorias y de control, además de las propiamente informativas. Realizaría un seguimiento periódico de la ejecución del programa de actuación. Y además de concejal y comisión estarían los consejos. Por un lado, la continuidad de los consejos de Educación y Rector de la FMD. Pero se crearía, además, un Consejo de Cultura. Y se atendería a lo dispuesto en los consejos territoriales o de distrito.

 

ORGANIZACIÓN EJECUTIVA. Las principales innovaciones estarían en el Equipo gestor de cultura. Con un director del área, máximo responsable dentro de la estructura ejecutiva, con atribuciones de planificación y organización. Se encargaría de promover la realización del Plan global del área y otros planes específicos. Y habría una mesa de coordinación, con reuniones al menos cada mes.

 

Por último, 14 SECCIONES con las competencias claras (o un tema, o un espacio, o ambas cosas), y un estilo gerencial. De ellas, 5 corresponderían a Educación y Deportes, y el resto a Cultura.

 

EDUCACIÓN Y DEPORTE

 

1. Sección de Educación (y gestión de los inmuebles vinculados).

2. Sección de Escuelas de Artes (y gestión del espacio que se designase al efecto).

3. Sección de Deportes (es la actual Fundación Municipal de Deportes; y gestión de los inmuebles vinculados).

4. Sección de Bibliotecas.

5. Sección de Archivo e historia (y gestión del edificio de archivo, Mediateca, Plan Memoria, relación con el Museo de la Ciudad; e inventario de las obras de arte municipales, aún por hacer).

 

CULTURA

 

1. Sección de Artes plásticas (con Museo Patio Herreriano y gestión de salas de exposiciones).

2. Sección de Artes escénicas (y gestión del Calderón; incluye TAC y espectáculos escénicos en Lava, teatro infantil, trabajos escénicos en centros escolares, etc.).

3. Sección Municipal de Ciencias (y gestión del Museo de la Ciencia).

4. Sección Municipal de Letras (y gestión de los espacios asociados, como la Casa de Zorrilla).

5. Sección de Innovación, pensamiento y creatividad (y gestión del Lava).

6. Sección de Ciudad educadora (oficina de patrimonio y paisaje, Plan Paisaje, arte público).

7. Sección de Cultura Audiovisual y Seminci (y audiovisuales).

8. Sección de Música.

9. Sección del Plan y Programa Mapamundi (y gestión del resto de los equipamientos, como los inmuebles de centros autogestionados).

 

Participaría, además, en el Centro de montajes e infraestructuras (montajes de calle y escénicos, no sólo de Cultura); en el Centro municipal de Diseño gráfico, publicaciones, imprenta y publicidad; en el Centro de estudios; y en el de control económico y jurídico. Todos ellos de carácter municipal, no exclusivos de esta área.

 

MEDIOS. Los medios humanos y materiales, así como el presupuesto global del área se mantendría en los actuales parámetros.

 

Visto todo lo cual, el concejal que suscribe, en nombre del Grupo Municipal de Izquierda Unida, y para que sea debatida en el pleno del 4 de noviembre de 2014, presenta esta moción, para que se adopten los siguientes

 

 

ACUERDOS

 

1º. El Ayuntamiento de Valladolid reorganizará el área de cultura con criterios de economía, racionalidad y claridad, tomando como base los derechos a la educación y a la cultura y explicitando los objetivos específicos que debería cumplir.

 

2º. Aunque se mantendrán las áreas (o subáreas) de Cultura, Educación y Deportes, la reorganización de la primera se hará pensando en una próxima reorganización general que las integre en una sola área. Se planteará manteniendo recursos, equipamiento, personal y sin incrementar el presupuesto.

 

3º. Se estructurará el Área de Cultura con la creación de una nueva Comisión Delegada de Educación, Deporte y Cultura; un Consejo de Cultura; nueve secciones temáticas y una mesa de coordinación, según se expone en el cuerpo de la moción.

 

 

Valladolid, 30 de octubre de 2014

 

 

Manuel Saravia,

Portavoz del G. M. de IU

 

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