Izquierda Unida Valladolid - Ciudad

IU pide la dimisión de Mercedes Cantalapiedra por haber sido incapaz de dar garantías legales a Pingüinos 2015, que culmina una amplia serie de fiascos en el área de su competencia

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valladolid está siendo incapaz de encontrar un emplazamiento con plenas garantías legales para celebrar lo que la propia Cantalapiedra ha denominado "la cita más importante en Valladolid". La concejala de Turismo siempre ha señalado a “Pingüinos” como un evento fundamental, ya que estima que deja más de 4 millones de euros al sector hotelero y hostelero de la ciudad, pero ha sido incapaz de encontrar en todo el término municipal un espacio adecuado que no tuviera una protección legal que lo hiciera inviable. Por ello, IU considera que debe dimitir.


Los problemas legales del anterior emplazamiento de “Pingüinos” eran conocidos desde hace años por el equipo de gobierno, dada la especial protección del Pinar de Antequera en la normativa autonómica. Por ello, debió haber comenzado a buscar alternativas mucho tiempo antes de que los tribunales determinaran que, efectivamente, la cita motera no se podía celebrar allí. Para ello contaba con la actitud propositiva de IU que, tanto en enero de 2012 como en enero de 2013, propuso al equipo de gobierno sendas reuniones para ir buscando un emplazamiento alternativo.

Sin embargo, el equipo de gobierno ha preferido dejar pasar el tiempo y azuzar al vecindario de Puente Duero y los colectivos moteros, a pesar de que la normativa indicaba que era necesario otro emplazamiento. IU siempre ha mantenido una actitud de diálogo e invitó en febrero de este año a dichos colectivos a conversar sobre las alternativas. Los problemas que entendíamos que existían se han confirmado, poniendo en serio peligro la concentración del año que viene.

No se hizo caso entonces, ni tampoco cuando diversos colectivos alegaron a la modificación de créditos para actuar sobre los terrenos de la Hípica, ya que el emplazamiento de la acampada se preveía realizar sobre terreno protegido. Prefirieron seguir adelante a pesar de las advertencias y hoy han llevado a Pingüinos a un callejón sin salida. La labor de una administración pública debe ser dar un cauce legal a una actividad que se considera de interés, no pedir que se haga la vista gorda ante una irregularidad. Porque el hecho de que no se hayan acometido aún las obras para dar luz y agua a la parcela demuestra que sabían que no había una situación legal plenamente adecuada, y aún así han sido incapaces de buscar una alternativa.

La responsabilidad de que Pingüinos esté en suspenso es única y exclusivamente del equipo de gobierno. Ni lo es de los colectivos moteros, que simplemente defienden su interés particular, ni de los colectivos sociales que velan por el respeto del medio ambiente. Era tarea del Ayuntamiento buscar un terreno adecuado que salvaguardara ambos intereses y diera plenas garantías legales a “Pingüinos”. Ante tal incompetencia y negligencia, el Grupo Municipal de Izquierda Unida pide públicamente la dimisión de la concejala de Cultura, Comercio y Turismo, Mercedes Cantalapiedra, por su nefasta gestión del emplazamiento de la concentración motera Pingüinos que no se podrá llevar a cabo en las fechas anunciadas. En relación con este evento la concejala es responsable, en opinión de IU, de lo siguiente:

1º. De actuar con imprevisión. Hace más de cinco años que sabía perfectamente que el plazo de la Junta para poder ubicarse (transitoriamente) en las proximidades de Puente Duero concluía en 2014, no se ha empezado a trabajar en un nuevo emplazamiento hasta bien entrado este mismo año, lo que ha obligado a actuar con prisas, inseguridades y chapuzas sin número.

2º. De actuar con cabezonería y prepotencia. No ha sabido (o peor aún: no ha querido) aprovechar la actitud colaborativa de personas, grupos y asociaciones para concretar un nuevo emplazamiento con todas las garantías de legalidad y funcionamiento. Ha cargado contra todos y ha manifestado unas críticas desaforadas a los colectivos sociales que pedían el cumplimiento de la legalidad. Ha considerado que podían incumplirse las advertencias de ilegalidad actuando simplemente mediante la presión pública hacia los legisladores (las Cortes de CyL, en este caso), a quienes pedía cambiar las normas “a la carta”; y a la administración regional, a la que reclamaba “hacer la vista gorda” sobre los incumplimientos detectados.

3º. De importantes pérdidas económicas. Pues al ponerse en cuestión la celebración (en las fechas anunciadas) de la edición de 2015 de Pingüinos, se ponen en riesgo los posibles ingresos derivados de la afluencia de visitantes a la ciudad. Y en consecuencia es cuestionable la oportunidad de al menos parte de las obras ya realizadas (en Puente Duero), o que estaban en curso (en la antigua Hípica Militar), y que sin esta concentración son muy difíciles de justificar.

4º. De escurrir el bulto. De no asumir la propia responsabilidad, y tratar siempre, permanentemente, de culpabilizar a otros de sus errores o de su incompetencia. En el ejercicio de una responsabilidad que es propia de quien gobierna la ciudad no cabe intentar responsabilizar o inculpar a otros. Y menos a quienes defienden la legalidad.

No puede actuarse de esta manera, tan groseramente contraria a la buena gestión. Debería haberse obrado con previsión, escrupulosa legalidad y estimulando la colaboración de quienes están dispuestos a ofrecerla. Pero la concejala de Cultura ha preferido empecinarse en sus planteamientos y tensar la cuerda hasta que tarde, mal y con enormes prisas (de hecho era imposible también tener listas las obras para las fechas previstas) ha acabado llevando a la frustración de una parte de la ciudad por este asunto.

Y no es el único fiasco de la gestión de Cantalapiedra en los últimos años. Su política comercial, en la que puede destacarse el apoyo sin medida a los grandes centros comerciales, la confusa maniobra de las declaraciones de zona de gran afluencia turística y los horarios comerciales, o las impertinentes reconvenciones a los comerciantes, se ha mostrado incapaz de potenciar el pequeño comercio de proximidad. Obras como la de los Talleres del Pinar o las ecoterrazas se han acabado mostrando, después de importantes gastos para la ciudad, fuera de lugar. Retrasos e incertidumbres en la rehabilitación del Mercado del Val. Errónea política de turismo. Y el conjunto del área, incluyendo las fundaciones y sociedades que dependen de su gestión, se mueve en el caos organizativo, en tanto que se incumple la promesa electoral de reorganización general de la misma.

El fiasco del emplazamiento de Pingüinos culmina así una serie de fracasos que deben desembocar, según criterio de IU, en la dimisión de la concejala.

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