Izquierda Unida Valladolid - Ciudad

IU denuncia la sobreexplotación publicitaria que pretende el Ayuntamiento con desprecio por el paisaje urbano y olvido de las cláusulas sociales

 El Grupo Municipal de IU ha estudiado el expediente de concesión de dominio público para la instalación y explotación de carteleras de gran formato (8x3 m), aprobado en la Junta de Gobierno del pasado viernes, 19 de setiembre de 2014, y a la vista de su contenido denuncia una serie de graves defectos que ponen de manifiesto, una vez más, la pereza e irresponsabilidad con que se gobierna en los últimos años el Ayuntamiento de Valladolid.

 

 

 1º. El proyecto aprobado de implantación de carteleras de gran formato puede calificarse de sobreexplotación publicitaria del espacio urbano. Pues se pretende pasar de las 60 vallas que hasta ahora se pueden ver en el espacio urbano de Valladolid a 100 tras la firma del contrato, y 125 a partir del segundo año. Se quiere permitir, por tanto, la instalación de más del doble de las carteleras existentes en la ciudad, sin que se haya aplicado argumento alguno para justificar esa ampliación hasta el 208% de la superficie publicitaria. Sobreexplotación publicitaria que únicamente favorece a las grandes empresas, las únicas que pueden acceder a la publicidad de estas grandes carteleras. Para ellas se facilita la publicidad, mientras el pequeño comercio o pequeñas empresas tienen mucho más difícil dar a conocer su negocio. Un ejemplo más del escaso respaldo que recibe el comercio de proximidad en comparación con la alfombra roja que se tiende a las grandes empresas.

 

 2º. No sólo se mantienen los emplazamientos actuales de las vallas sin analizar su adecuación al paisaje urbano o su pertinencia con lo previsto en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, sino que se permiten las 65 nuevas vallas simplemente con que se ajusten a las escuetísimas condiciones señaladas en la ordenanza de publicidad exterior (artículos 3 y 9) y cumplan las condiciones establecidas en los Pliegos de Prescripciones y de Cláusulas Administrativas, del tipo de la siguiente (condición 8): “No perjudicarán el paisaje urbano o natural”.

 

No se estudia, por tanto, ni la adecuación al paisaje ni la contaminación visual que pueden conllevar. No se piden estudios específicos de afección al paisaje ni del cumplimiento del Convenio Europeo del Paisaje. No se han realizado ni se prevén análisis del paisaje en movimiento (a pesar de que este tipo de vallas está pensado precisamente para llamar la atención de la población en movimiento). Y no parece haber pretensión alguna de llevar a cabo un Plan de Paisaje del espacio urbano de Valladolid que garantice la correcta integración de la publicidad con el paisaje. Exigir que “el color final de la muestra publicitaria sea el color institucional de la ciudad: Pantone 221” (es decir, “burdeos violáceo”, no morado) es una minucia que no corrige en nada la posible inadecuación paisajística de las vallas. Hasta podría agravarla.

 

De hecho en la actualidad ya hay emplazamientos de carteleras de gran formato en zonas verdes (parque de Mediodía, en Parquesol; junto a la Maruquesa, etc.); y hay puntos en que se concentran hasta 10 vallas publicitarias de gran formato (como en la rotonda en ronda interior Sur VA-20, cruce con la Avda. de Salamanca). Un descuido en el estudio de los emplazamientos inadmisible.

 

 3º. El canon establecido, de 37,41 euros/m2/año (es decir: 897,84 euros/valla/año), es muy bajo; el plazo demasiado largo y las contraprestaciones para el Ayuntamiento demasiado escasas. En Granada, por citar un ejemplo, el canon es más del doble (1.808,11 euros/valla/año), y la duración del contrato de un año menos.

 

 4º. A pesar de que se trata de un expediente que tendrá vigencia durante 6 años, y que cubrirá, por tanto, la próxima legislatura completa (con otro Ayuntamiento, por tanto), ni se ha informado ni se ha contado en absoluto con los grupos de la oposición para debatir los criterios aplicados.

 5º. Debe advertirse, además, que la historia reciente en Valladolid de las carteleras publicitarias no ha sido precisamente ejemplar. De hecho, tras una inspección de oficio (después de que la empresa concesionaria llevase años alertando de la situación) se descubrió que estaban instaladas desde hacía tiempo tres veces más vallas de las permitidas: así es el control del espacio urbano que lleva el Ayuntamiento.

 

 6º. En los pliegos aprobados no se contempla nada parecido a cláusulas sociales. Pese a que el Ayuntamiento anunció y se comprometió a incluir ese tipo de cláusulas en todos sus contratos, vemos cómo vuelve a aprobarse otro más en el que no están presentes.

 

 7º. Una vez más nos encontramos con un contrato del que se convoca su renovación demasiado tarde. El anterior venció el pasado 29 de junio, y la empresa adjudicataria anunció con tiempo que no renovaría. Sin embargo ha pillado al Ayuntamiento, como tantas veces, sin preparar el nuevo concurso. Es decir, la tónica habitual de los últimos años, en que la presentación de los nuevos pliegos en tiempo y forma parece ser, precisamente, la excepción.

 

Manuel Saravia

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