Izquierda Unida Valladolid - Ciudad

IU propone la recuperación del sistema de fuentes y manantiales de la ciudad

El Grupo Municipal de Izquierda Unida llevará a las próximas sesiones del Consejo de Gerencia de Urbanismo (con competencias sobre el espacio público y la red de agua) y a la Comisión de Presidencia (donde se ven los asuntos relacionados con los parques urbanos), que se celebrarán en los próximos días, una propuesta de recuperación del sistema de fuentes públicas de la ciudad y de limpieza y acceso al conjunto de manantiales que brotan en el espacio urbano y alrededores.

La propuesta consiste en primer lugar en un trabajo de documentación, información y estudio de fuentes y manantiales, a partir de la documentación disponible en el servicio y contando especialmente con los estudios realizados en los últimos tiempos, singularmente el libro sobre las “Fuentes de vecindad en Valladolid” de Jesús Anta y varias entradas del blog “Valladolid, rutas y paisajes” (https://valladolidenbici.wordpress.com/), de Federico Sanz y Óscar Domínguez, donde han participado además algunos vecinos de la ciudad.

 

Tras el estudio, la intervención. Con un proyecto de recuperación general de fuentes y manantiales, a cargo del presupuesto de conservación del espacio urbano y, en la parte que pudiera corresponderle, a cargo de la compañía concesionaria Aguas de Valladolid. Un proyecto que atendería al sistema hídrico, para conseguir que vuelva a fluir el agua; pero también a cuidar el acceso al agua, la limpieza y el acondicionamiento (mínimo, sencillo) de los entornos generalmente arbolados, frescos y umbríos.

 

El conjunto de fuentes naturales o manaderos de Valladolid no se ha cuidado bien. Se han producido algunas pérdidas ineludibles, pero también otras perfectamente evitables (como la del Caño Morante, por ejemplo). Hay manantiales históricos fundamentales (Fuente el Sol, la Salud, Arcas Reales, etc.) que están protegidos, pero muchos otros se van deteriorando o ya se han cegado. Algunos se mantienen gracias al buen hacer de vecinos generosos o asociaciones como la de los Amigos del Pisuerga (así en la fuente de San Francisco, por ejemplo).

 

Pero la administración debe hacerse cargo de cuidar todo el sistema. Y así habría que garantizar que de las fuentes de la Mona (camino de la Merced), Linares y la Alcoholera (junto al Pisuerga, arriba y abajo), la fuente Amarga (hacia Cistérniga), la fuente del Palero (de la que probablemente debería hacerse cargo el propio Museo de la Ciencia, parte de él dedicado precisamente al agua), la de la Teja (junto a la Victoria), la de la Mora (en las instalaciones deportivas camino de Renedo), la de la Plata (en el Soto de Medinilla), la de Bambilla (hacia Fuensaldaña) y de otros veneros más distribuidos en toda la ciudad siguiese brotando el agua o se recuperasen si han dejado de manar.

 

Y por otro lado, complementariamente, debería acometerse la sistemática revisión de las fuentes de calles, plazas y parques. Pocas imágenes de abandono y desidia son más poderosas que la de una fuente que no da agua. En algunos casos puede haber sido por acciones recientes, pero en muchos otros la sequía viene de atrás. Y hay plazas (como la del Caño Argales, por ejemplo) en las que hace bastante tiempo que las fuentes se abandonaron a su suerte.

 

Por último, tras la recuperación del sistema de fuentes y manantiales que se propone aquí habría que acometer un proyecto de distribución de nuevas fuentes de beber en la ciudad, de manera que se garantice la disposición de caños de agua fresca por todo el espacio urbano, cada cierta distancia, accesibles a visitantes y vecinos, como se ven en otras ciudades que resultan, en este sentido, más amables. El ejemplo clásico es el de los “nasoni” (“narizotas”) de Roma, un tipo de fuente muy popular llamada así por la forma característica de su caño, de los que hay instalados varios miles en toda la ciudad. Una “tercera fase” que se llevaría a cabo después de poner en buen uso las fuentes y manantiales deteriorados, que se comentó antes.

 

Si hay quien relaciona el topónimo de la ciudad de Valladolid con un vallis-tolitum en que se asienta, un valle de agua, IU plantea con esta propuesta, aparte de las razones funcionales y de promoción de un espacio urbano más amable, hacer de alguna forma justicia al nombre de la ciudad.

 

Manuel Saravia

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