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IU propone al Colegio de Arquitectos la creación de “arquitectos de oficio” para asesorar en materia urbanística

De la misma forma en que se oye decir: “Tiene derecho a un abogado. Si no se lo puede permitir, se le asignará uno de oficio”, el Grupo Municipal de Izquierda Unida propone que también pueda oírse esta otra: “Tiene derecho a participar. Si no entiende los planos ni sabe cómo le puede afectar lo propuesto, y si no puede contratar a un técnico propio, este colegio le asignará un asesor”. Si la primera fórmula se refiere a una de las instituciones más atractivas de la profesión de letrado, los abogados de oficio, la segunda alude a la propuesta de crear “arquitectos de oficio”. IU se lo ha planteado por escrito al Presidente de la Demarcación en Valladolid del Colegio de Arquitectos de Castilla y León Este (COACYLE), Manuel Vecino Alonso.

 

Este mecanismo de los “arquitectos de oficio” está pensado para atender al derecho a la participación, para hacerla más creíble. Habría de servir para dar alas a ese mismo término, participación, que malamente sobrevive a su afirmación demagógica habitual. Porque habitualmente la participación urbanística en Valladolid no se organiza para promover la contribución de la gente en las decisiones urbanísticas, “tomar parte” en ellas, hacer valer una cierta capacidad de influencia, sino como fórmula legitimadora de decisiones ya tomadas. Por lo que sabemos, en la tramitación del planeamiento sólo participan de forma efectiva los grandes propietarios de suelo y grandes promotores. Y la principal preocupación del urbanismo parece ser, demasiadas veces, el reparto de los beneficios del negocio inmobiliario. Al resto de la población sólo les queda participar en las migajas.

 

Con la institución de los “arquitectos de oficio” se podría abrir la participación a personas y grupos que no suelen acercarse al urbanismo. Yendo de la mano de profesionales se potenciarían las posibilidades de ser atendidas sus opiniones, puntos de vista o reclamaciones. Pues los técnicos conocen, obviamente, el lenguaje técnico. Están acostumbrados a deslindar el contenido visual (a desactivar la seducción de la imagen) de la propuesta efectiva, y a señalar aspectos críticos. Están preparados para argumentar también sobre la forma urbana. Tienen, además, medios, infraestructura, y sobre todo costumbre de leer los planes adecuadamente.

 

Para los colegios de arquitectos su implantación significaría, en opinión de IU, cumplir de forma más completa las finalidades expresadas en sus estatutos, tanto en lo que respecta al buen hacer profesional como a su voluntad de servicio a la comunidad. Para su funcionamiento podrían establecerse acuerdos de colaboración con el Ayuntamiento. Y prever un protocolo para el que hay buenos referentes. Como el que regula el funcionamiento del Servicio de Abogados Mediadores (incidiendo en la gratuidad de la mediación para los mediados, desarrollo de las sesiones en la salas establecidas al efecto en la Audiencia y en el Colegio, etc.).

Manuel Saravia 

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