Artículo publicado en El Mundo de Valladolid el 16 mayo de 2009.
"Hay noticias que indican que se están gestando (con mayor o menor grado de maduración), al menos otros seis museos más que añadir a los aproximadamente setenta que ya hay en la provincia de Valladolid."
Aunque lo primero que habría que hacer es ponerse de acuerdo sobre cuántos de esos espacios expositivos que ya existen se pueden llamar museos o, al menos, colecciones ordenadas. Cosa que ya sería un tanto difícil y, tal vez, apenas un pequeño puñado de todos ellos tendría acomodo en la Ley de Museos de Castilla y León, de 1994. Pero, en fin, nombre de museos se les da en las diferentes localidades donde han ido construyéndose.
Mas, sería injusto despreciar la importancia que tienen casi todos ellos, pues contribuyen a preservar la memoria social y etnográfica, y a catalogar y proteger el patrimonio cultural histórico y artístico, que de no ser por todas estas iniciativas locales estaría ya seguramente echado a perder o definitivamente olvidado. Aunque el resultado de toda esta fiebre museística arrastra una contabilidad muy próxima a los números rojos (incluidos algunos de los museos de la capital vallisoletana): visitas escasas, carencia de personal, raquítico presupuesto, nula actividad más allá de cumplir (y no siempre) el horario de apertura al público, etc. Por supuesto, con notables excepciones. Por no herir susceptibilidades no citaré los que seguramente estarían en la parte más baja de la tabla, pero por citar ejemplos positivos, ahí está el Museo de las Ferias de Medina del Campo... y otros.
Cuando se repasan las noticias que han venido precediendo a la apertura de cada uno de los museos que se han ido inaugurando en los últimos años, siempre se resalta su importancia futura como dinamizador de la actividad turística, cultural o económica de la población o comarca en el que se asientan. Sin embargo, casi todas las noticias que tiempo después se conocen, frecuentemente informan de que apenas ninguna de aquellas expectativas se han cumplido.
En consecuencia, a lo mejor es tiempo de parar y de pensar en dar saltos cualitativos. Museos, colecciones o yacimientos arqueológicos como motor de nuevos proyectos solventes por los que apostar con firmeza y presupuesto. Pondré algunos ejemplos. ¿Porqué no convertir Iscar, al calor del Museo de Mariemma, en un referente nacional del ballet español: algún festival de alcance internacional, congresos...? Crear una oferta comarcal de visitas y actividades de los museos de localidades próximas. Financiar publicaciones monográficas, becas de investigación, una revista periódica sobre los museos: noticias, artículos, investigaciones, reportajes... Bien es verdad que para todo ello sería imprescindible superar el marco local e implicar a la Diputación, la Junta de Castilla y León, la Universidad y a instituciones privadas. Esto requeriría una especie de "cabeza tractora", que no se me ocurre otra que la Diputación o la creación de alguna fundación o consorcio similar, por ejemplo, a la del Patrimonio Histórico de Castilla y León (aunque, lógicamente, de ámbito provincial).
No se me escapa que todo esto es, a priori, muy complicado porque cada museo tiene propietarios diversos: patronatos, instituciones privadas, entidades locales, etc. Sea de una manera u otra, de no tomarse decisiones, la mayoría de los museos de Valladolid, incluidos bastantes de la capital, seguirán inmersos en una total atonía y con serias dificultades de viabilidad, cuando no, como más de un caso he conocido, escasamente apreciados por sus propios conciudadanos.
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le Sábado 16 mayo 2009 a las 10:27
por
IU Valladolid
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