Artículo publicado por Jesús Anta, ex Concejal de IU en el Ayuntamiento de Valladolid, en el periódico El Mundo el día 13 de Febrero de 2009
El creciente interés por los hábitos saludables, alimentado por una adecuada mercadotecnia, hace pensar que el agua de botella aporta más beneficios a la salud que el agua de grifo
Beber agua de grifo es más barato que consumir agua embotellada, y más beneficioso para el medio ambiente. En España el consumo de agua embotellada, según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas y Bebidas Envasadas, alcanza los 129 litros por persona y año, aunque todavía lejos de los consumos de italianos y belgas, lo que indica que el mercado aún puede crecer más. Por otro lado cabe llamar la atención sobre el precio comparativo del agua. Para ello basta anotar que, por ejemplo en Valladolid, el litro de agua de grifo ronda, según tramos de consumo, el importe de 0,001 euro. Sin embargo hay que buscar en los supermercados para encontrar ofertas de agua embotellada muy barata cuyo precio no bajará de 0,12 euros el litro, a lo que hay que añadir el consiguiente acarreo de garrafas de entre 5 y 10 litros. Aunque lo más llamativo es que semejantes diferencias de precio no garantizan que el agua de botella sea más saludable.
El creciente interés por los hábitos saludables, alimentado por una adecuada mercadotecnia, hace pensar que el agua de botella aporta más beneficios a la salud que el agua de grifo, sobre todo cuando con frecuencia se publican estudios que subrayan la presencia de calcio o trihalometanos en algunos suministros de agua en los grifos de ciudades españolas, obviando el análisis de los 53 parámetros que la legislación española (Real Decreto 140/ 2007) obliga a realizar a las entidades (públicas o privadas) que abastecen de agua a las poblaciones. En el caso de Valladolid, el boletín de análisis de la empresa suministradora concesionaria del abastecimiento de agua, AGUALID, incluye el estudio periódico de 98 parámetros, sin que ninguno supere los límites legales establecidos o recomendados. Es más, un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que en dos años consecutivos ha analizado la presencia de trihalometanos en el agua de 50 capitales de provincia, advierte que en el intervalo de ese tiempo ha mejorado sustancialmente la calidad de agua en lo que a esa sustancia se refiere, tanto en Valladolid como en todas las ciudades estudiadas. Digamos que los trihalometanos son subproductos que se forman en el agua por la combinación de materia orgánica y derivados halogenados, como cloro y flúor y que su consumo elevado es susceptible de desencadenar algunos tipos de cáncer. Pero es que, además, en Valladolid se está, más o menos, cuatro veces por debajo de los límites máximos establecidos en el Anexo del decreto antes citado. Y este parámetro sólo es un ejemplo que viene a colación por el reciente estudio de la Organización de la OCU.
Por otro lado, raramente se subrayan los perniciosos efectos medioambientales que se derivan de la fabricación y transporte de los envases del agua embotellada: sólo el combustible anual necesario para fabricar las botellas de plástico -sin añadir el petróleo necesario para su transporte- se equipara al gasto de gasolina de 100.000 vehículos durante un año. A ello hay que añadir la nefasta presencia en el medio natural de las toneladas de PET (Polietileno Tereftalato), que no es sino el plástico que se acumulan en vertederos y en la naturaleza. Y hay que señalar que el PET es un poliéster aromático que tarda unos 1.000 años en biodegradarse.
Conscientes de este problema, algunos municipios ya han comenzado a tomar iniciativas conducentes a incentivar el consumo de agua de grifo. Tales son los casos de Roma, Nueva York, Los Ángeles, Berkeley, Chicago o San Sebastián. En el caso de Los Ángeles y Berkeley, ambas del estado de California, son los restaurantes de lujo los que invitan a sus clientes al uso del agua de grifo; y en el caso de San Sebastián, es el Ayuntamiento en colaboración con las asociaciones de hosteleros, quien recomienda incluir el agua de grifo en los menús del día. En el caso de Valladolid, el agua de los canales del Duero y de Castilla (el segundo puede que alcance en suministro al 70 % de la población)tras su tratamiento tienen unas más que adecuadas calidades para el consumo de boca, sobre todo desde que en la planta de las Eras se instalaron los filtros de carbono activado que contribuyen a evitar los desagradables sabores derivados de la eutrofización (descomposición) de las algas en los canales, un fenómeno que se produce sobre todo en primavera. Además, el calcio, que aparece señalado como de presencia elevada en nuestra ciudad en otro reciente informe de la OCU, carece de limites máximos legales respecto a su cantidad diluida en el agua, por ser inocuo para la salud humana, salvo en casos muy concretos; y, sin embargo, es un agua muy baja en sodio, cuya presencia elevada sí podría ser negativa sobre todo para las personas con enfermedades cardiovasculares.
En definitiva, es necesario tomar iniciativas, pues el problema es que España, al igual que los países nórdicos y de Europa central, está en el punto de mira de los productores de agua embotellada, por ser un país que todavía se sitúa por debajo de los más consumidores de este producto. Y el ámbito más adecuado para incentivar el consumo de agua de grifo frente al agua embotellada, es el municipal. Y, a mayor abundamiento, Valladolid puede presumir de un agua de calidad más que aceptable que, en todo caso, se puede mejorar en el domicilio con sencillos aparatos filtradores, si lo que se quiere es eliminar ese punto de sabor clorado (que, por otra parte, es una garantía de higiene).
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le Viernes 13 febrero 2009 a las 20:04
por
IU Valladolid
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